Deporte para el cuerpo, Universidad para la mente y la Riqueza para el alma. Mi vida para Dios.

-¿Cómo debo vivir mi juventud? ¿Se puede sacar provecho a la energía que tengo y las ganas de salir adelante, sin faltar a mis principios? ¿Tengo la obligación de cumplir sólo con lo que me piden o debo exigirme más cuando sé que puedo hacerlo?-

…¿Para qué me sirve tanto esfuerzo?

La juventud es un tesoro muy valioso. Se puede hablar de este tema en varias dimensiones…(Cuerpo, mente y alma)

“El cuerpo es prestado”

Debemos tener conciencia de que por más años que vivamos y por mucho que nos cuidemos, somos polvo y en polvo nos convertiremos.

Al mismo tiempo y con el mismo grado de conciencia, es preciso saber que todas mis acciones, movimientos y relaciones, las hago a través del cuerpo. Lo necesito para pensar, escribir, hablar y llevar a cabo todos los verbos que en cualquier idioma puedan existir. De hecho lo necesitamos para vivir y también para morir.

La manera correcta de tratarlo, es siendo coherentes con la mente. Es entonces cuando aparece el Deporte, entendiendo por la palabra “De-Porte” -La manera en que portamos nuestro cuerpo-.

Se es coherente en cuerpo y mente cuando viajamos en un vuelo de primera clase (Porque nos sabemos merecedores de ello) y nos movemos de un sitio a otro en un cuerpo “de primera clase” (sano y bien portado). Muchos vamos por la vida buscando y hasta exigiendo comodidades y placeres para el cuerpo, que son contrarios a lo que pensamos. Y por tanto, es común encontrarnos con gente que hace uso de su cuerpo sólo para transportar de un lugar a otro su amueblada cabeza.

Como seres humanos tenemos un deseo ilimitado en un entorno donde los recursos siempre son limitados.

A través del deporte, siendo un medio de formación de virtudes gracias a la alegría del esfuerzo, se aprende a administrar los recursos disponibles para satisfacer el deseo constante del cuerpo. Además desarrollamos habilidades intelectuales y sociales que nos ayudan a integrarnos a diferentes entornos en donde el problema más complejo somos las personas y una manera de empezar a comprenderlo, es conociéndonos a nosotros mismos en esa lucha constante por “ganar” virtudes en el deporte.

El cuerpo para la mente…

La razón, es otro regalo que se nos da por algún motivo únicamente a los seres humanos. Preguntarse porqué nosotros y no cualquier otro animal es importante, pero más aún es preguntarnos para qué.

Es necesario destacar que la mente es como un gran ordenador, que puede almacenar mucha información, que consultamos a lo largo de nuestra vida. Pero igual de necesario es tener claro que en cualquier momento se puede reiniciar y quedar vacío.

Podríamos decir que cuando nacemos, la mente es un libro en blanco y cuando morimos, si corremos con suerte, quedarán algunas páginas, pero nunca el total de su contenido.

Donde se gestiona y se suministra a la sociedad de los contenidos más valiosos, es en la Universidad, que por un lado es tan diversa como las culturas, pero por otro, es la institución con mayor apertura a conocimientos fuera de lo ordinario sin importar geografía, religión, corrientes económicas, etc.

Una Universidad vale más en la medida en que define una identidad propia, sin perder la apertura al conocimiento.

El sentido que tiene entonces la existencia de la mente, es administrar nuestros deseos para mantener un equilibrio entre lo que pide el cuerpo y lo que pide el alma a través de la toma de decisiones.

¿Qué pide el alma?

A diferencia del cuerpo, el alma no muere. Es parte de nuestra esencia desde antes de nacer y puede permanecer presente mientras siga existiendo la humanidad.

Esto tiene sentido porque es el lazo entre nuestra fuente de vida y nuestra coexistencia con el universo en su totalidad.

Cuanto más buscamos y mantenemos una buena conexión con Dios, -que es la fuente de vida-,  mayor satisfacción tendremos de la manera en que vivimos.

Es por eso que lo que pide el alma es, apertura hacia Dios. Al igual que la buena Universidad debe tener apertura al conocimiento -que es para la mente-, el valor de la riqueza personal, depende de el peso que tenga Dios en las decisiones que tomemos, haciendo uso de la razón para crear un mundo mejor a través de las acciones del cuerpo que portamos.

Entonces…

¿Cómo debo vivir mi juventud?

-Disfrutando la oportunidad y entregándome a lo que hago.

¿Se puede sacar provecho a la energía que tengo y las ganas de salir adelante, sin faltar a mis principios?

-Si, viviendo al servicio de la verdad y la libertad a través del desarrollo de virtudes.

¿Tengo la obligación de cumplir sólo con lo que me piden o debo exigirme más cuando sé que puedo hacerlo?

-La persona está hecha para crecer y hacer crecer. La calidad de mi vida depende del esfuerzo por vivir intensamente para crear un mundo mejor.

¿Para que me sirve tanto esfuerzo?

-Al llevar un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, aprendo de mi mismo y crezco para los demás. Por eso es que un buen líder es quien predica con el ejemplo.

Si pretendo ser un buen ejemplo para mi familia, el camino es vivir plenamente una serie de pequeños esfuerzos constantes para construir en mí, paso a paso, una mejor persona.

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“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

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